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07 Abr

¿De qué depende mi Felicidad?

La real academia española define la palabra Felicidad como: “Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien”. Sí analizamos esta frase, podemos hallar que la felicidad está relacionada con la posesión de un bien, es decir, depende de un evento externo a nuestras vidas. Entonces, me preguntaría: ¿Será que los monjes tibetanos que se liberan de toda posesión material para dedicarse a desarrollar su estado espiritual no son felices?.
Existen cientos de definiciones de felicidad que soportan diferentes teorías del conocimiento humano; sin embargo, las investigaciones recientes han arrojado resultados sorprendentes, que apoyan la teoría de que la felicidad es un fenómeno interno al ser humano y no de eventos externos.
Desde el punto de vista ontológico, por ser seres lingüísticos, tenemos la capacidad de transformar nuestras percepciones del mundo, podemos hacer reconstrucciones a través del lenguaje de la forma como vemos el mundo que nos rodea, por lo que todo depende de nosotros mismo y no del mundo externo. Entonces la felicidad queda a nuestra merced y completa responsabilidad, sin importa en el mundo que vivamos.
Martin Seligman, el padre de la Psicología Positiva, propone que la felicidad esta relacionada con las competencias que nosotros desarrollamos y explotamos a diario. Concepto que propone que la felicidad viene de adentro de nosotros como decisión y no de afuera de nosotros.
Es importante destacar la diferencia entre emociones y felicidad, las emociones son reacciones biológicas a eventos externos y la felicidad es un estado de ánimo que nosotros decidimos adoptar en función a como percibimos al mundo externo. Las emociones básicas son: MARTA (Miedo, Amor, Rabia, Tristeza y Alegría). La felicidad no excluye el sentir de ninguna de estas emociones mencionadas, ya que son reacciones propias de nuestra estructura biológica. La felicidad, en términos de estados de ánimos, está relacionada a como nosotros le damos significado o valor a los eventos externos. En definitiva, las emociones no las podemos controlar a diferencia de la felicidad que sí está bajo nuestro control.
Por lo general, cuando preguntamos a las personas: ¿Qué es felicidad para ti?, las respuestas son completamente diversas, como por ejemplo: paz, tranquilidad, estudiar, jugar, compartir etc. Las respuestas que se reciben a esta pregunta poderosa muchas veces representan las carencias de la persona. Sí el coach ayuda a desenfundar adecuadamente estas respuestas (juicios) se logran identificar las fuentes de insatisfacción de la persona y así comenzar con la reconstrucción lingüística para el cambio transformacional de la persona.

Por @TuCoachAndres